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Pulpo a la brasa con revolconas



El pulpo a la brasa es un plato que, parece, se ha puesto de moda no hace mucho. Lo había probado en varios restaurantes y la verdad es que siempre pensaba ¿por qué no me decido y lo hago yo? Y al fin lo he hecho, acompañado por esas deliciosas patatas revolconas que tanto me gustaron la primera vez que las comí en Ávila, eso sí, en este caso sin torreznos.

Una receta fácil y rápida donde las haya.

INGREDIENTES (2 personas)

  • Dos patas de pulpo (yo las compro congeladas y ya cocidas)
  • 4 patatas medianas
  • Pimentón de la Vera dulce y picante
  • 1 ajo
  • 2 hojas de laurel
  • Aceite de oliva
  • Sal Maldon o sal gruesa


Pela y corta las patatas en trozos no muy grandes. Ponlas a hervir en agua con sal y dos hojas de laurel. Cuando estén blandas, apaga el fuego y sácalas reservando el agua de la cocción.

En una cazuela, añade un poco de aceite y dora el ajo que habrás cortado previamente en rodajas. Incorpora media cucharadita del pimentón dulce y una pizca del picante y dale unas vueltas evitando que se queme (de lo contrario amargará). Retira del fuego y pon dentro las patatas.

Con un tenedor cháfalas y mézclalas con el aceite, el ajo y el pimentón hasta conseguir una masa homogénea. Si te ha quedado demasiado espesa, añade un poco del agua de la cocción, hasta que consigas una consistencia untuosa.

Pon la sartén, carmela o plancha a calentar y cuando coja temperatura, coloca las patas de pulpo que con anterioridad habrás descongelado.

Cuando estén doraditas, retíralas y añade la sal Maldón por encima.

Il piatto è pronto!!







Marmitako…y transpórtate a Euskadi



Estamos en el mejor momento para degustar dos pescados con mayúscula, el atún y el bonito, de ahí que no haya podido resistirme a compartir contigo esta receta casera, sabrosa y sencilla. Las espumas, esferificaciones y deconstrucciones se las dejo a otros.

INGREDIENTES (4 personas)

  • 1 kg de patatas
  • 1/2 kg de atún o bonito en un trozo.
  • 1 pimiento verde
  • 2 pimientos choriceros
  • 1 cebolla mediana
  • 100 grs de guisantes (frescos o congelados)
  • 1/2 kg de tomates maduros
  • 1 hoja de laurel
  • 2 ajos y un poco de perejil
  • 1/2 vasito de vino blanco
  • Aceite de oliva
  • Caldo de pescado
  • Pimienta negra recién molida y sal
  • 1 guindilla cayena

Antes de comenzar, un aviso. El día anterior a hacer este guiso, pon en remojo los pimientos choriceros. Si no los ablandas, no conseguirás sacarles su deliciosa carne.

El caldo de pescado puedes encontrarlo hecho, pero mucho mejor si el que empleas ha sido realizado por ti. Ya sabes: agua, espinas y cabezas de pescado, puerro, laurel, ramillete de perejil, pimienta en grano, una cebolla en cuartos, sal, cocción lenta y colado.

Comenzamos.

Quita la piel al pescado, córtalo en tacos de mediano tamaño y salpimenta

En una cazuela, pon un poco de aceite a calentar y cuando haya tomado temperatura añade los tacos con el fin de que se doren un poco por fuera pero no se hagan del todo en su interior (si doras demasiado el pescado, se quedará seco). Retíralos y reserva.

En ese mismo aceite añade la cebolla picada en brunoise (los daditos de toda la vida) y cuando empiece a estar transparente incorpora el tomate pelado, sin semillas y picado en concasse (lo mismo que antes pero un poco más grandes), el pimiento (también en daditos) el perejil y los ajos machacados, la hoja de laurel y la guindilla cayena. Deja que se vaya haciendo el sofrito lentamente. A continuación, vierte el vino blanco y deja evaporar el alcohol.

Abre los pimientos choriceros a lo largo y, con una cuchara, raspa la carne de su interior. Añádela.

Pela y corta las patatas chascándolas, así conseguirás un caldo más espeso. Incorpóralas al sofrito y cubre todo con el caldo de pescado. Déjalo cocer a fuego lento hasta que las patatas estén blandas. 

Introduce después el pescado y los guisantes y dejar cocer cinco minutos más. Pruébalo y rectifica de sal y pimienta en caso necesario.

Solo te queda disfrutarlo, si quieres, en compañía de Maddi Oihenart y te habrás transportado al País Vasco.





Lombarda con queso emmental




Ya que estamos en plena temporada de lombarda, ¿qué te parece una receta elaborada con ella, económica, sabrosa, rápida y diferente?  Pues, manos a la obra.

INGREDIENTES (4 personas)

  • 1/2 lombarda
  • 150 gr de arroz de grano medio
  • 1/2 cebolla
  • 75 gr de jamón serrano en tacos.
  • 100 gr de queso emmental
  • Aceite de oliva
  • Pimienta negra recién molida
  • Sal 
Lo primero que tienes que hacer, con la lombarda, es quitarle el troncho blanco así como las primeras hojas para, a continuación, cortarla en pequeños trozos.

Seguidamente, ponla a cocer en agua con sal (el tiempo de cocción dependerá de si te gusta hacerlo en olla rápida, express o en cazuela tradicional). Yo utilizo la olla express y el tiempo es de 15 minutos.

En otra cazuela añade agua, sal y el arroz y déjalo cocer hasta que esté en su punto (ya sabes, el doble de agua que de arroz).

Mientras tanto, pica la cebolla en trocitos pequeños, al igual que el jamón y el queso emmental.

En una cacerola, de tamaño mediano tirando a grande, pon el aceite y rehoga la cebolla a fuego lento hasta que esté transparente y blanda. A continuación, añade el jamón y dale unas vueltas evitando que se dore (de lo contrario se pondrá salado). Retira la cacerola del fuego y reserva.

Cuela la verdura y el arroz y mézclalos con la cebolla y el jamón. Incorpora el queso y la pimienta negra molida. 

Vuelve a poner la cacerola sobre el fuego (eso sí, a fuego lento) y espera que el queso comience a deshacerse.

Acabas de obtener un plato único de lo más sano.

Y ahora, te dejo con Gisela.










Mejillones con naranja y jengibre



Después de mucho tiempo sin añadir ninguna receta, hoy me he decidido y lo hago para que te animes a hacer este sencillo, ligero y rico plato de mejillones.  

INGREDIENTES

  • 1 kg de mejillones.
  • 1 naranja
  • 100 ml de vino blanco
  • 10 gr de jengibre
  • Perejil
  • Pimienta negra recién molida

Bien, manos a la obra.

Lo primero que hay que hacer es limpiar los mejillones, eliminándoles las barbas y las impurezas de las conchas. Desecha aquellos que estén abiertos y que al meterles un cuchillo no se cierren, al igual que los que vengan rotos.

Pela la naranja evitando la zona blanca y corta la piel en juliana. Exprímela y reserva el zumo.

En una cacerola, coloca los mejillones, añade el vino blanco, tápala y ponla a fuego fuerte. Cuando comiencen a abrirse, agrega el zumo de la naranja y vuelve a taparla hasta que se abran del todo.

Cuando ya estén, saca los mejillones y resérvalos evitando que se enfríen. 

Cuela el jugo e incorpora el jengibre pelado y rallado, el perejil picado, la pimienta negra y la juliana de naranja. Dejar cocer a fuego lento durante unos minutos hasta que la salsa reduzca y espese un poco.

Baña con ella los mejillones y … ¡¡a comer!!.

Y como acompañamiento, este fox-trot de título En mejillones yo tuve un amor.





Spaghetti alla Puttanesca.



El nombre de este plato ha dado mucho que hablar y son muchas las leyendas que fueron surgiendo, a lo largo de los años, para tratar de explicar esta denominación, cuanto menos, curiosa. Hay quienes sostienen que este plato tiene su origen, hacia principios del XX, en las casas de citas de un barrio de Nápoles y que con él se obsequiaba a los clientes para sobreponerse del desgaste amatorio. También se dice que, realmente, quienes lo comían no eran ellos sino las prostitutas, pero con la misma finalidad. Otra versión de su origen la da el arquitecto, Sandro Petti, regente de un famoso restaurante durante los años 60 en Ischia, el Rancio Fellone, lugar en el que solía juntarse gente de la farándula en las noches veraniegas. Según parece, una de esas madrugadas el hambre hizo acto de presencia y aunque les comunicó a su amigos allí reunidos que no disponía de nada, estos insistieron diciéndole que hiciera una "puttanata qualsiasi" que podría traducirse como "cualquier porquería". Como llamarlos "alla puttanata" sonaba un poco mal, decidió cambiarlo por puttanesca y de ahí el nombre. No sé cual de estas historias será verdadera pero, lo que sí sé, es que el plato les salió redondo. 

Por si te ves en una situación parecida a la de Petti, aquí tienes la receta. Sencilla, rápida, barata y deliciosa.

INGREDIENTES 
  • 500 gr de spaghetti.
  • 1 bote de tomate natural sin triturar.
  • 8 filetes de anchoas en salazón.
  • 2 dientes de ajo.
  • 30 gr de alcaparras.
  • 100 gr de aceitunas negras deshuesadas.
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen. 
  • Perejil, pimienta negra molida, sal, azucar y guindilla.
Para empezar, pica el ajo en trozos pequeñitos al igual que las anchoas (si ves que están muy saladas pásalas por agua fría para quitarles el exceso de sal, algo que también harás con las alcaparras y sécalas). Pica también las aceitunas en rodajas, el perejil y el tomate. 

En una sartén pon el aceite y añade los ajos, las anchoas y el trocito de guindilla, poniendo atención a que el fuego no esté muy fuerte, evitando así que se quemen los ajos. Cuando veas que las anchoas comienzan a deshacerse, retira la guindilla y añade las aceitunas y las alcaparras. Deja cocer unos dos minutos y seguidamente agrega el tomate.

Añade una pizca de sal (ten en cuenta que todo lo que le acompaña es bastante salado) el perejil y un poco de azúcar para quitarle la acidez. Deja que se vaya haciendo a fuego medio y remueve de vez en cuando. 

Ahora, pon el agua a cocer y cuando rompa a hervir sálala e introduce los spaghetti. El tiempo de cocción dependerá de como te gusten. 

Una vez cocidos y escurridos solo tendrás que unirlos a la salsa, unas vueltas y…ya puedes disfrutar de un rico plato mediterráneo 100%.

Y como nos estamos moviendo por la Campania nada mejor que acompañar esta receta con una canción napolitana escrita, en el 51, por el actor Antonio de Curtis, mucho más conocido como Totó.

Malafemmena






Un Tiramisú de piña


Te preguntarás ¿qué tiene que ver la receta de un postre con esta foto de cabecera?, Ahora mismo te saco de dudas.

Hace ya tiempo, tuve la oportunidad de pasar un mes de julio a "pico y pala" en una excavación romana en Aquileia. A tan solo 11 km se encuentra Grado, lugar al que pertenece esta fotografía y enclave donde nos escapábamos, de vez en cuando a "mangiare la pizza". Allí conocí a un buen puñado de arqueólogos, de los cuales guardo un grato recuerdo y con alguno, una larga amistad. Uno de ellos, Luciana Mandruzzato, una triestina, nos deleitó un día con un Tiramisú diferente, receta de su abuela, que sorprendió a "propios y extraños". Ahora la comparto contigo, por si eres reacio al café o, simplemente, te apetece probar algo nuevo. 

INGREDIENTES (para mucha gente)
  • 2 tarrinas de queso Mascarpone
  • 2 huevos
  • Bizcochos (yo uso los de María Fontaneda)
  • 2 latas de piña en almíbar (1 de kg y otra de 1/2)
  • 2 cucharadas de azucar
  • Ron (opcional)
Separa las claras de las yemas y bate éstas con el azúcar hasta que notes que, la mezcla, se pone espumosa, en definitiva, lo que en el argot culinario se denomina blanquear. Incorpora el Mascarpone y la piña previamente triturada (reserva el almíbar y alguna rodaja) y mezcla bien.

Monta las claras a punto de nieve e incorpóralas a la mezcla con cuidado, lentamente y de abajo arriba para que no se bajen.

Moja los bizcochos en el almíbar (al que, si quieres, habrás añadido un poco de ron) pero evitando que se reblandezcan en exceso.

Solo te queda montar, o bien por capas o en recipientes individuales, con más crema y menos bizcocho. Eso va en gustos.

Mételo en la nevera y ten un poco de paciencia. Si lo consumes al día siguiente te sabrá más rico.

Para acompañar...







Otra receta véneta

Imagen de giallozafferano


Hoy te presento otro plato típico de Venecia, el Baccalá Mantecato. En mi última entrada de platos con música te hable de los famosos bacari. A ellos, tanto los venecianos como los foráneos, van para hacer lo que nosotros definimos como "ir de cañas" o "de tapas" aunque ellos lo denominan "giro d´ombra".

He estado en algunos y aunque adolecen un poco en cuanto a variedad de tapas (cicchetti) puedo asegurarte que ésta es una de las mejores, sobre todo si va sobre una cama de polenta crujiente.

Ahora verás que la ejecución es muy fácil. Una receta perfecta por si tienes invitados (o no) en casa... una noche de verano.

INGREDIENTES para 4 personas


  • 800 gr de bacalao 
  • perejil picado
  • 200 ml de leche
  • 200 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 1 diente de ajo
  • sal y pimienta
  • polenta.

Lo primero que tienes que hacer es poner el bacalao a remojo, en agua fría, al menos 24 horas, e ir cambiándola de vez en cuando.

Una vez desalado, lo cortas a trocitos y lo metes en una cacerola cubriéndolo con agua fría y leche. Puedes añadir sal, en el caso que el desalado haya sido excesivo (pero ten cuidado) y llévalo a ebullición. Deberá cocer durante 2 o 3 minutos y te aconsejo que con una espumadera elimines la espuma que queda en la superficie.

Cuélalo y deja que se enfríe un poco para, seguidamente, proceder a su desmigado, eliminando la piel y las posibles espinas que pueda tener.

Ya desmigado, lo colocas en una fuente o ensaladera honda y con la ayuda de una cuchara de madera lo mezclas con energía añadiendo, poco a poco, el aceite de oliva, hasta que consigas una textura cremosa. Añade el perejil picado y el ajo machacado, la pimienta negra molida y rectifica de sal si es necesario.

No importa que queden pequeños trozos de bacalao, eso le dará más autenticidad al plato.

En cuanto a la polenta, la tienes blanca o amarilla. Su preparación es sencilla, solo tienes que seguir las instrucciones que vienen en los paquetes. Después, la dejas enfriar en un recipiente alargado, como los que se usan para hacer plum-cake y, cuando esté fría, la cortas en trozos de unos 2 cm. 

En una sartén grill (yo la sigo llamando carmela) pintada con un poco de aceite de oliva, dora los trozos por ambos lados hasta que queden crujientes.

Solo te falta colocar encima el mantecato y disfrutar.

Para acompañar...te dejo con Vinicio Capossela y como dice la Medusa de este Cha Cha Cha "quien me mira no lo sabe, no lo sabe, no lo sabe, pero se convierte en bacallá"






Desde Santurce a...Venecia



Sí, has leído bien. Ya sé que la canción dice " desde Santurce a Bilbao", pero esta vendedora de sardinas se va hasta Venecia para preparar un sabroso plato de nombre  Sarde in Saor.

Si has estado en Venecia, seguramente habrás visto en muchas tabernas (llamadas bacari) una selección de tapas (cicchetti) entre las cuales sobresalen dos especialidades, el baccalá mantecato y las sardinas in saor. Tanto uno como otro son platos que se toman fríos y que acompañan, estupendamente, a una copa de buen vino blanco.

La receta, como vas a comprobar a continuación , es muy sencilla y perfecta para realizarla en estas fechas veraniegas, sobre todo teniendo en cuenta que estamos en plena temporada de este rico pescado.


INGREDIENTES PARA 6 PERSONAS
  • 600 gr de sardinas no muy grandes
  • 600 gr de cebolla blanca
  • 2 hojas de laurel
  • 40 gr de uvas pasas
  • 40 gr de piñones
  • Pimienta roja en grano
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen
  • 200 ml de vinagre de vino blanco
  • Sal
  • Harina
  • Azúcar (una cucharada)
  • Aceite de girasol o maíz (para freír las sardinas)

Lo primero que tienes que hacer será limpiar las cebollas, cortarlas por la mitad y meterlas durante media hora en un recipiente con agua fría.

Igual harás con las pasas, para que se pongan blanditas.

Limpia las sardinas quitándoles la cabeza y la espina para dejarlas "abiertas en libro". Añádeles sal y enharínalas para, seguidamente, freírlas en aceite de girasol o maíz. Una vez fritas colócalas sobre papel absorbente para que suelten el exceso de grasa.

Transcurrida la media hora, saca las cebollas, sécalas y las córtalas finitas. Pon el aceite de oliva en la sartén y añade las cebollas para que se vayan haciendo, a fuego lento, hasta que queden blanditas y transparentes. A continuación, sube el fuego y echa el vinagre de vino, la sal y la cucharada de azúcar. Cocínalo todo hasta que se reduzca el vinagre, pero no del todo.

En un recipiente hondo vas haciendo estratos, comenzando por una primera capa de sardinas, otra de cebolla, unas cuantas pasas y piñones, así una y otra vez hasta terminar cubriendo todo con la cebolla restante, los granos de pimienta roja y las hojas de laurel.

Deja que repose todo, al menos 24 horas, para sacarle todo su sabor, pero ten en cuenta que en el frigorífico y cubierto con film plástico te aguantará hasta ¡¡¡5 días!!!

Como en esta ocasión la protagonista es la sardina, nada mejor que acompañarla con una canción que habla sobre su casa, el mar. 





"Una lasagna particolare"



Como dice el cartel de esta foto ¡¡¡he decidido ponerme a dieta!!! pero...solo he perdido tanto, tanto tiempo, que mejor lo dejo para otra ocasión, no te parece?

Pero antes de entrar en los fogones quiero contarte una cosa. 

Con el título de esta entrada, he querido hacer un guiño a una película de Ettore Scola que me fascinó la primera vez que la vi.

En ella, dos grandes del cine italiano, Marcello Mastroianni y Sophia Loren interpretan a dos personajes en principio contrapuestos: ella, a un ama de casa de ideología fascista; él, a un locutor de radio despedido por ser homosexual. Solos en el mastodóntico bloque de viviendas romano donde habitan, se irán conociendo, enamorando y mostrando su desarraigo interior teniendo, como telón de fondo, la retransmisión radiofónica de los fastos que, esa giornata particolare, se están llevando a cabo en honor a Hitler. Absolutamente recomendable.

Después de esta divagación, es el momento de escribirte la receta de hoy. 

En el comentario que hice sobre mi comida en Alfredo y Ada te decía que había tenido la oportunidad de probar una lasagna de radicchio y gorgonzola que me enamoró y he pensado que, a lo mejor, tú también quieres enamorarte ¿no? 


INGREDIENTES


  • Pasta para lasagna precocida
  • 1 radicchio rosso no muy grande (en castellano achicoria roja)
  • 100 gr de queso gorgonzola 
  • 2 chalotas 
  • Queso parmesano rallado
  • Aceite de oliva, sal y pimienta negra molida.
  • salsa bechamel (leche, harina, sal, mantequilla o aceite de oliva y nuez moscada)

Lo primero que tienes que hacer es limpiar la achicoria, quitándole el troncho central duro y cortarla finita. En una sartén pones un poco de aceite a calentar y añades las chalotas troceadas y la achicoria. Salpimenta y deja que se haga durante unos minutos, hasta que veas que se reblandece un poco.

Mientras, puedes ir haciendo la bechamel. Así, en una cacerola, pon un poco de mantequilla o aceite de oliva (eso va en gustos) y añade la harina para tostarla un poco, pero sólo hasta que adquiera un color doradito claro. Seguidamente, echa la leche y remueve continuamente para evitar que se formen grumos. Añade la sal y la nuez moscada rallada.

Si ves que se ha quedado espesa lo único que tendrás que hacer es ir añadiendo más leche, hasta que consigas una bechamel ligera.

Una vez hecha, reservamos un poco y al resto adjúntale la achicoria, las chalotas y el queso gorgonzola desmenuzado para que se deshaga y lo mezclas todo bien.

En una cazuela con agua salada, a la que añadirás un hilito de aceite, cuece las hojas de lasagna. Sácalas y sécalas sobre un trapo limpio.

En una fuente para horno, pon un poco de la bechamel que habías reservado para, a continuación, ir formando estratos intercalando hojas de lasagna con la rica mezcla, terminando con la última hoja de lasagna. Baña todo con el resto de la bechamel reservada y espolvorea con el queso parmesano rallado para gratinar.

Introdúcela al horno, previamente calentado a una temperatura de 180º y deja que se haga durante 30 o 35 minutos.

Ya la tienes. Solo te queda sentarte a la mesa y disfrutarla pero, como siempre, aquí te dejo una canción para que te acompañe en la cocina. 





Un poco horterilla, pero tiene su gracia.


Entre tomates




Sí, hoy necesitamos tomates para hacer otro de los platos típicos de la gastronomía romana, concretamente los "bombolotti all´Amatriciana".

Pero antes de meternos en faena te diré que, el nombre de la salsa Amatriciana, no procede del apodo de una señora a la que se le ocurrió esta sabrosa receta allá por el siglo XVIII, ¡¡¡ni mucho menos!!! sino de un pueblecito llamado Amatrice, perteneciente al Lazio. 

Como curiosidad y por si en alguna ocasión ves en las cartas de los restaurantes italianos pasta "alla gricia" que sepas que es la mamma de la que te estoy hablando y a diferencia de su hija no lleva tomate.

Pues venga, veamos que necesitamos.

INGREDIENTES para 4 personas

  • 400 gr de pasta (puedes cambiar los bombolotti por rigatoni y si prefieres pasta larga por spaghetti, bucatini...)
  • 1/2 vaso de vino blanco.
  • 500 gr de tomates pelados.
  • 100 gr de queso pecorino
  • 150 gr de guanciale (puedes sustituirlo por una buena panceta ahumada)
  • 1 guindilla
  • Pimienta negra molida
  • Aceite
  • Sal
Pon agua a calentar para cocer la pasta y cuando rompa a hervir añade la sal.

Mientras va tomando temperatura, corta la panceta en trocitos alargados procurando que tenga el mismo tamaño. 

En una sartén, echa un poquito de aceite de oliva y a continuación la panceta junto con la guindilla entera o en trocitos, eso dependerá de lo picante que quieras la salsa. La fríes hasta que la parte blanca se ponga transparente, y entonces, la bañas con el vino.

Lo dejas reducir unos minutos y seguidamente retira la panceta, reservándola en un plato tapado para que se mantenga calentita.

Ahora, en la misma sartén que tiene el jugo del vino, añade el tomate pelado y cortado en trocitos pequeños.

Yo suelo echarle, siempre que hago salsa de tomate, una pizca de azúcar para quitarle la acidez -además de la sal- pero eso ya sabes, va en gustos.

Deja que se haga durante unos 10 o 12 minutos, vamos, el tiempo que tarda en cocer la pasta y entonces agrega la panceta reservada, la mitad del queso rallado y un poco de pimienta negra.

Escurre la pasta y mézclala con la estupenda salsa.


Ahhh, se me olvidaba!!!! hablando de tomates....









Preparando cacio e pepe


Como te comenté en mi entrada Tras el Tíber, no me resistí a comprar el famoso queso pecorino para hacer en casa uno de los platos más tradicionales de la gastronomía del Lazio: los cacio e pepe. 

He pensado que quizá te interese tener la receta para sorprender a tus comensales con un plato delicioso y bastante económico, eso sí, tendrás que tener claro que quienes se sienten a tu mesa ese día sean amantes de los quesos pues, de lo contrario, seguro que no triunfarás.

Una advertencia: es un plato de consumo inmediato, con lo cual, no puede prepararse con antelación. 

Bueno, pues dicho esto, me pongo manos a la obra y te cuento como hacerlos.

INGREDIENTES para 4 personas
  • 400 gr de spaghetti o tonnarelli (como los spaghetti pero de sección cuadrada).
  • 160 gr de pecorino rallado.
  • Abundante pimienta negra rallada al momento.

Como puedes ver, se necesitan poquísimos ingredientes y aunque sé que pensarás que lo difícil será encontrar el pecorino no te preocupes, hay muchas tiendas especializadas en productos italianos, y seguro que, si investigas por la red, encontrarás alguna en tu ciudad (en Madrid, por ejemplo, tienes la
Accademia del Gusto, pero hay muchas más).

Pon en una cacerola abundante agua a calentar y cuando empiece a hervir añade la sal y la pasta elegida. Una vez la tengas "al dente" apaga el fuego y la escúrrela, pero no te olvides de reservar el agua de cocción, pues la vas a necesitar para realizar la deliciosa crema que la acompaña. 

En la misma cacerola -donde has hervido la pasta y que conserva todavía el calor- echas la pasta, la pimienta, el pecorino rallado -reservando un poco para espolvorear al final sobre los platos ya servidos- y unas cucharadas del agua de cocción.

Es importante que el recipiente esté caliente para ayudar a que se funda el queso y la pasta no se enfríe.

A continuación, mezclas los ingredientes poco a poco hasta que consigas una salsa untuosa, ni demasiado clara ni demasiado espesa, para lo cual irás jugando con la cantidad de agua que vas añadiendo. Si por lo que sea, se te queda demasiado "aguada" no te preocupes, solo tendrás que añadir más queso y arreglado. 

Por si te apetece escuchar música, mientras andas en los fogones, mi recomendación para hoy es una canción de Paolo Conte.

Sé que pensaras que no he sido muy original, pues en la película Deliciosa Martha, Sergio Castellitto también la escucha en su radiocasete mientras trabaja en la cocina de Martha pero...... ¡¡¡qué le voy a hacer!!! es una canción que me encanta y además me pone de muy buen humor.

Espero que a ti también.









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